Escuela Vallisoletana; siglo XVII.
“Salvator Mundi”.
Óleo sobre lienzo.
Presenta restauraciones.
Medidas: 61 x 44 cm; 77 x 59 cm (marco).
Este óleo muestra a Cristo como “Salvator Mundi”, una iconografía que representa el concepto cristológico de Jesucristo como salvador universal, en relación a su papel como juez en el Juicio Final y a su carácter de Redentor. Se caracteriza por presentar a Cristo alzando la mano derecha en señal de bendición, mientras sostiene con la izquierda un orbe que simboliza el universo, coronado por una cruz que haciendo hincapié en el carácter universal de la doctrina cristiana y del acto redentor de Cristo, aunque en este concreto no es así, sino que simplemente se representa el busto de Jesús.
Se aprecia claramente el estilo de la escuela vallisoletana de mediados del siglo XVII. Dicha escuela comenzó a tomar identidad propia a partir de finales del siglo XVI, creando un lenguaje único. Esta tradición artística desembocará en que las vallisoletanas serán imágenes sacras con un marcado dinamismo y rostros de gran expresión, sin caer sin embargo en vulgaridades. Con incisión en la evasión de la experiencia mística , que se transmite a través de actitudes calmadas y una gesticulación sobria, dejando al rostro y las manos el mayor peso expresivo. Valladolid fue un foco escultórico de primer orden en el siglo XVI, condición que mantendría en el periodo barroco. En ello influyó el impulso que proporcionó al arte el establecimiento de la corte en la ciudad, con lo que poderosos personajes se instalaron en ella y promovieron la cultura. La adinerada clientela fue benefactora con frecuencia de conventos e iglesias, que en esa época necesitaban nuevas imágenes y retablos para adecuar sus recintos a los ideales contrarreformistas.