Escuela flamenca; siglo XVII.
“Descendimiento de la Cruz”
Óleo sobre cobre.
Ligero deterioro.
Medidas: 30 x 23 cm., 45.50 x 38.50 cm. (marco).
La escena se sitúa en un paisaje natural muy idealizado, con una ciudad amurallada hacia la derecha, de fuerte recuerdo clasicista en su arquitectura, y bajo un cielo despejado. Todas las figuras se sitúan en primer término, a gran tamaño, y en diversas actitudes. La cruz se ve sólo en parte de su travesaño vertical, con una escalera a en uno de los lados y una tela como contrapeso que sostiene el cuerpo de Jesús. Cristo, ya muerto y tumbado. Las tres Marías se encuentran junto a Cristo, llorando sobre el difunto, y tres figuras masculinas serían san Juan, Nicodemo y José de Arimatea. El Descendimiento es uno de los episodios bíblicos más representados de la Pasión de Cristo. Los Evangelios hablan de ello: José de Arimatea pidió a Poncio Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesucristo para enterrarlo. A pesar de que el Nuevo Testamento no lo describe con detalle, la pintura, y el arte en general lo ha representado una y otra vez desde la Edad Media.
Durante el siglo XV, el estilo realista de los Países Bajos influyó mucho fuera, sobre todo en Italia, pero en el XVI el panorama se invierte. El Renacimiento italiano se difunde por Europa, y Amberes se convierte en el centro de la escuela flamenca, desbancando a Brujas y funcionando como centro de penetración de las influencias italianas. De este modo, llegan a los Países Bajos influencias manieristas que se superponen al estilo del siglo XV. Habrá muchos pintores continuadores del estilo de los primitivos flamencos, pero otros se mostrarán tan abiertos a las influencias renacentistas que incluso dejarán de pintar sobre tabla, soporte tradicional de la pintura flamenca, para empezar a hacerlo sobre lienzo como los italianos.