Círculo de DIEGO DE VELÁZQUEZ (Sevilla, 1599 – Madrid, 1660).; Primera mitad del siglo XVII.
“Retrato de Isabel de Borbón”.
Óleo sobre lienzo. Reentelado.
Medidas: 70 x 56 cm.
Retrato de tres cuartos sobre fondo neutro en tono completamente oscuro que realiza la figura una dama con el cabello negro que enmarca su rostro níveo que queda enmarcado en la oscuridad del fondo y la gran gola vaporosa que da paso a un magnífico cuyos detalles se encuentran esbozados. El rostro de la dama es claramente identificable, se trata de la efigie de la reina Isabel de Borbón, hija de Enrique IV de Francia y María de Médici y esposa del futuro Felipe IV. La presente obra se ha realizado siguiendo el estilo de la corte española barroca. De hecho se puede apreciar cierto parecido con las obras de Velázquez, habiendo servido su estética como modelo para la creación de esta obra.
Tanto la temática, como la precisión técnica de este retrato, dio lugar a una atribución artística vinculada con el círculo de Velázquez. Es canónico dividir la carrera de Velázquez por sus dos visitas a Italia. Rara vez firmaba sus cuadros, y los archivos reales sólo dan las fechas de sus obras más importantes. Las pruebas internas y la historia de sus retratos aportan el resto hasta cierto punto. Aunque conocía todas las escuelas italianas y era amigo de los pintores más destacados de su época, Velázquez tuvo la fuerza suficiente para resistir las influencias externas y desarrollar por sí mismo su propia naturaleza y sus propios principios artísticos. Rechazó la pompa que caracterizaba el retrato de otras cortes europeas y, en su lugar, aportó una reserva aún mayor a la fórmula sobria del retrato de los Habsburgo establecida por Tiziano, Antonio Mor y Alonso Sánchez Coello. Se le conoce por utilizar una paleta bastante limitada, pero mezclaba las pinturas disponibles con gran habilidad para conseguir matices variados.