Escuela inglesa u holandesa; siglo XVIII.
“Bodegón”.
Óleo sobre tabla.
Presenta faltas.
Medidas: 39 x 29,5 cm.
Este bodegón del siglo XVIII, plasmado con detalle y precisión, captura una composición abundante y vibrante de frutas dispuestas con esmero. En el centro destaca una cesta repleta de cerezas que, con su color rojo intenso, parece invitarnos a explorar la riqueza del resto de la escena. Rodeándola, encontramos uvas frescas y jugosas, melocotones de tonalidades cálidas y un melón parcialmente visible, todo dispuesto sobre una mesa oscura que contrasta elegantemente con los tonos vivos de las frutas. Las hojas verdes y los detalles minuciosos de las texturas contribuyen a la sensación de naturalidad, mientras que el marco octogonal ornamentado remite a la sofisticación artística de la época.
En el siglo XVIII, el género del bodegón ocupaba un lugar destacado dentro de las artes visuales, especialmente en Europa. Este tipo de pintura no solo celebraba la belleza de los objetos cotidianos, sino que también era un vehículo simbólico cargado de significado. Representaba la fugacidad de la vida y la temporalidad de los placeres terrenales, a menudo evocando conceptos como la abundancia, la virtud del trabajo agrícola o incluso la vanitas, recordándonos la inevitabilidad de la muerte. Al mismo tiempo, estas obras demostraban la destreza técnica de los artistas, quienes jugaban con las luces, sombras y texturas para lograr composiciones de gran realismo que encantaban al público y satisfacían el gusto por el detalle característico de la época. Este bodegón, en su equilibrio y riqueza visual, refleja perfectamente esa tradición.