Escuela española, siglo XVII.
“San Antonio Abad”.
Madera tallada.
Presenta restauración en la mano que sostiene la vara. Ha perdido la vara.
Medidas: 63 x 16 x 15 cm.
San Antonio aparece representado siguiendo su iconografía básica, con el sayal con capucha propio de los antoninos, larga barba y un cerdo a sus pies. El canon es estilizado y el rostro huesudo y expresivo. Su talle, lejos de ser hierático, adopta un leve movimiento por la flexión de una rodilla, que favorece el juego naturalista de los pliegues de la túnica. Trabajada en bulto redondo, el tallista da cuenta de una gran habilidad en la plasmación de las distintas calidades, destacando la doble capa del mano, ondulándose en amplios meandros en la parte trasera, revestida de brocados. Estilística y cronológicamente se inscribe en el Renacimiento español.
Según la leyenda, San Antonio Abad nace en Egipto en el año 251, y muy joven se retira a la soledad del desierto. La orden de los antoninos se fundó en el siglo XI bajo la advocación de San Antonio como santo curador. Para mantener sus encomiendas y hospitales, los antoninos se dedicaban a la crianza de cerdos. Gozaban del privilegio de dejar vagar a sus animales, reconocibles por la campanilla que tintineaba en sus cuellos, por las calles de los pueblos y los terrenos comunales. De ahí que uno de los atributos más populares del santo sea un cerdo con cencerro al cuello.