"Ariadna dormida". Escuela francesa, ca. 1810-1815.
Bronce patinado, detalles dorados.
Peana de mármol.
Medidas: 26,5 x 39 x 14,5 cm.: 4 x 40,5 x 17 cm. (peana).
La Ariadna recostada se inspira de un modelo grecorromano que se repitió con variantes, y que se propagaron a través de los siglos mediante réplicas conservadas en el Museo Arqueológico de Florencia, en el Vatinano y en el Prado. La dama acostada se identificó originalmente como Cleopatra porque lleva una serpiente enroscada en torno al brazo izquierdo (en realidad, se trata de un brazalete). En la versión que mostramos, la figura yace sobre una chaise longe con patas de león y quimeras. Reposa sobre una sábana que se drapea en juguetones drapeados, como también la túnica se repliega acompañando el movimiento de las piernas, que se entrecruzan buscando la mejor postura. El chitón de tela fina es sostenido con un nudo sobre el hombro derecho. La cabeza reclinada descansa con los ojos cerrados sobre el dorso de la mano de su brazo izquierdo, acodado; mientras el brazo derecho está flexionado y reposa sobre la cabeza, respondiendo a una postura característica de durmiente lánguido, frecuente en la Antigüedad. Además del mencionado brazalete, calza sandalias; la cabellera, dividida por una raya en medio, cae libre sobre la espalda y está ceñida por una cinta, anudada en la parte posterior de la cabeza.
El tema predilecto del arte helenístico era la representación del sueño, y en época neoclásica fue retomado versionando de nuevo este tipo de esculturas. Los estudiosos de este modelo no logran determinar en qué medida los elementos de la iconografía dionisíaca -la cinta, el atuendo y la cabellera suelta a causa de la danza báquica, así como el brazalete en forma de serpiente- influyeron sobre la representación de Ariadna, por lo que no se tiene certeza absoluta si las estatuas del Prado, de Florencia y del Vaticano se refieren a una ménade o a Ariadna.