Escuela española, ca. 1600.
“Cristo crucificado”.
Madera de boj.
Medidas: 48 x 34 cm (Cristo); 84 x 40 x 14 cm.
Talla en madera de boj en la que se muestra a Cristo crucificado. La representación es sencilla, aunque detallista dejando a la vista la anatomía del cuerpo de Jesús ataviado con el paño de pureza. A pesar del patetismo que infunde el gesto del rostro en la obra se muestra un cuerpo de actitud serena con cierto peso y movimiento debido a la posición de los pies superpuestos, contrastando con los cristos románicos de cuatro clavos, cuya posición presentaba gran estatismo. El modo en el que se dispone el paño de pureza, diagonalmente, así como las aguas en la tela del mismo, acrecientan esa sensación de movilidad, además de la inclinación de la cabeza hacia el lateral., El momento de la crucifixión ha sido uno de los temas iconográficos más trabajados a lo largo de la historia con la finalidad de adoctrinar a los fieles mediante el sufrimiento que vivió Cristo en el Gólgota. En general fue dejado en manos de los imagineros, quienes legaron abundantes ejemplos, siendo esta pieza uno de ellos.
Este tipo de piezas no acostumbraba a realizarse para iglesias, sino para un culto más privado. De esta forma, solían ser encargos para capillas particulares, para conventos o monasterios, donde estarían situadas más cerca del fiel. Por ello, al artista se le exigía un mayor detallismo, apreciando en este caso el detalle del pelo, la Corona de Espinas realizada en plata, la anatomía, la boca o los ojos del crucificado. De esta forma se completa un trabajo que es capaz de transmitir el mensaje redentor de Cristo.