Plato de cerámica de reflejos Manises, siglo XX
"Pegasus".
Cerámica pintada a mano.
Fue vendido en la primera Exposición Universal de Barcelona, 1888.
Presenta ligerísimas faltas de policromía.
Medidas: 42 cm. diámetro.
Plato de cerámica de Manises, pintado a mano y decorado con la técnica del reflejo metálico. En su asiento, reproduce una moneda griega de Ampurias, con la representación de un Pegaso.
El reflejo metálico es una técnica cerámica que se fabrica en Manises desde el siglo XIV. La primeras referencias escritas que conocemos (1326) la describen como «opus aureum», es decir, obra dorada. Gozó de un amplio reconocimiento en el ámbito europeo ya que el libro de fray Francesc Eiximenis Regiment de la Cosa Publica (1383), que glosa las maravillas de Valencia, menciona: «Pero sobre todo es la belleza de la obra de Manises, dorada y pintada de forma magistral que ya ha enamorado a todo el mundo, de modo que el papa, los cardenales, y los príncipes del mundo por su especial gracia la solicitan y se maravillan de que de tierrra pueda hacerse obra tan excelente y noble». Empíricamente, a través de la centenaria experiencia valenciana, la obtención del reflejo metálico se basa en tres factores principales: el uso de un horno que trabaja en atmósfera reductora, la composición del pigmento y la forma de prepararlo y finalmente el procedimento utilizado para su cocción en reducción. A lo largo de los siglos Manises ha utilizado vidriados opacificados con estaño o, más tarde, vidriados compuestos sólo por plomo, sílice y alúmina y por ello obtuvo tanto vidriados dorados como cobrizos en épocas tardías.