Atribuido a JOSÉ DE MORA (Baza, 1642 - Granada, 1724).
“Cardenal Cisneros”.
Madera tallada policromada.
Adjunta informe de Don José Carlos Perez.
Presenta restauraciones.
Medidas: 64 x 27 x 19 cm.
En el estudio de Don José Carlos Perez sobre la obra este señala “El atuendo que observamos es identificativo de la elevada dignidad eclesiástica que posee, la de cardenal, el más alto título honorifico que puede conceder el Papa. En este caso se trata del hábito coral, que se compone de sotana, muceta y capa coral, todo en color rojo, más el roquete blanco. Sobre su cabeza podemos observar el solideo, también en rojo, casquete de seda utilizado por obispos y cardenales quienes solamente se lo quitan en presencia del Papa como símbolo de respeto.
La composición general es grácil y airosa no disponiendo exclusivamente de un punto de vista frontal sino para ser apreciada desde diversas perspectivas. La posición de brazos y manos para sujetar la esbelta cruz junto con el giro de la cabeza para poder contemplar la misma y reflexionar sobre la trascendencia de la Pasión, acentúan el dinamismo, el cual se enfatiza asimismo gracias al adelantamiento de la pierna derecha que deja a la siniestra atrasada y marcadamente flexionada con el delicioso detalle del sutil apoyo de la punta del calzado. El atuendo se encuentra trabajado a base de grandes planos, en casos angulosos, que dotan a la pieza de gran volumetría y profundidad y cuyos textiles parecen incluso "movidos" por un viento inexistente que provocan que el cardenal deba recogerse con su mano izquierda parte de su capa coral. No tenemos constancia que tal atributo se trate del original o sea un añadido posterior. Atendiendo al rostro, sus facciones nos indican una emotividad contenida. Su expresión parece ausente mientras contempla la cruz: mirada baja con leve arqueamiento de las cejas, nariz larga y recta junto a una boca cerrada que nos impiden sumergirnos en sus pensamientos haciendo de la obra una representación expresivamente hermética. La identificación iconográfica que se propone es la de don Gonzalo (luego Francisco Jiménez de Cisneros, más conocido como Cardenal Cisneros. Confesor y consejero de la reina Isabel la Católica, podemos reseñar, dentro de su cometido cultural, la fundación de la Universidad Cisneriana en Alcalá de Henares. Las características de la pieza ofrecen una estética determinada e identificativa de unas formas personales y concretas que nos remiten a la escuela granadina de escultura, dentro de la cual, puede atribuirse a José de Mora. Es precisamente el rostro donde se concentra el foco sentimental de la figura. Hemos de rastrear referentes en la obra de José de Mora, concretamente aquellos donde éste plantea una mirada baja y sumisa, en contraposición a las suplicantes que se elevan hacia el cielo. En este contexto sirva el ejemplo de la Dolorosa del Museo Nacional de Escultura de Valladolid”.