Buda tibetano. China, siglo XVIII.
Bronce con pátina dorada.
Presenta marcas de uso y desgaste.
Medidas: 39 x 30 x 20 cm.
Escultura tibetana de Buda sedente en bronce dorado. Sentado en la postura de la flor de loto, realiza un mudra que simboliza que toma la tierra como testigo. Es el llamado Bhumisparsa mudra, o gesto de tocar la tierra. Alude al momento en el cual Buda resolvió el problema de acabar con el sufrimiento cuando se encontraba bajo el árbol en Bodhi-Gaya. Además podemos identificar numerosos lakshana, símbolos iconográficos que identifican a los Budas. El primero que vemos es el peinado en moño, símbolo de meditación, de vida espiritual (con el Ushnisha inspirado en una estupa). Junto a los ojos semicerrados, completan un rostro sereno la sonrisa esbozada, símbolo del equilibrio y la serenidad propios de un ser perfecto. Los lóbulos alargados de las orejas aluden a los grandes pendientes que llevaban los miembros de las clases altas en la India contemporánea a Sakyamuni, y representan los conceptos de grandeza, nobleza y sabiduría. El personaje está sentado sobre una alfombra cuyo diseño se inspira en una flor de loto. Estamos ante una pieza de gran calidad y finos cincelados.